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Windows 1.0 + 7

3 de Junio, 2011

Windows 1.0
Windows 1.0 – Usado con permiso de Microsoft

He tenido algunas reacciones interesantes a mi post de esta mañana sobre Windows 8. Parece que la comparación del nuevo sistema operativo con Windows 1.0 no quedó clara, por lo que voy a elaborar mis ideas al respecto aquí.

Primero, no sabemos mucho sobre Windows 8. A mi conocer, el video de esta semana es la primera muestra pública del sistema operativo. Hay mucho que no sé todavía al respecto, y estoy abierto a aprender más según vayan apareciendo más detalles. Como mencioné antes, mi opinión sobre el tema todavía no está fija.

Segundo, en materia funcional Windows 8 va a ser muy superior a Windows 1.0. Esto es obvio. Mi post anterior no abarcaba el tema funcional; estaba enfocado explícitamente en los retos del interfaz de usuario y lo que parece ser la misión doble del nuevo sistema operativo:

  • Darle a Microsoft la posibilidad de competir en un ámbito post-PC en que los interfaces táctiles son la norma.
  • Soportar las aplicaciones para PCs tradicionales que son la principal fuente de ingresos de la empresa.

Estos dos objetivos son fundamentalmente incompatibles. Sería posible mitigar la disonancia si Microsoft lanzara versiones de sus principales aplicaciones (especialmente Office) optimizadas para interfaces táctiles en paralelo al lanzamiento de Windows 8, como lo hizo Apple al lanzar versiones de iWork para iOS en paralelo al iPad. Sin embargo, esto no es lo que muestra el video introductorio; Microsoft explícitamente menciona la habilidad de correr aplicaciones de legado en paralelo al nuevo interfaz como una de las ventajas del nuevo sistema.

Microsoft parece querer ser relevante en el mercado post-PC sin dejar atrás su legado PC. En este sentido, la comparación con Windows 1.0 es apta. Recordemos el ámbito en que fue introducido ese sistema operativo:

  • En la primera mitad de los años 80, Microsoft vendía el sistema operativo dominante para PCs (MS-DOS) y aplicaciones que corrían sobre ese sistema. Las aplicaciones de MS-DOS corrían en una terminal de línea de comando.
  • Apple lanzó la primera Mac en enero de 1984. El interfaz de usuario del Mac OS era radicalmente diferente a la norma de la época, y aunque inicialmente no tuvo éxito en el mercado, era claro que el GUI (interfaz gráfico de usuario) era el futuro de la computación personal. Las Macs eran incompatibles con el software existente: todas las aplicaciones debían ser diseñadas “de cero” para funcionar con el nuevo GUI. (Sin duda esto es parte de lo que atrasó la adopción del Mac OS en el mercado.)
  • Microsoft lanzó Windows 1.0 en noviembre de 1985. Aunque superficialmente el concepto era parecido al del Mac OS (interacción por medio de un GUI en vez de una línea de comando), la realidad era muy diferente: Windows 1.0 era un “shell gráfico” para MS-DOS, y nada más. Había una que otra aplicación visual (el reloj, reversi, etc.), pero la mayoría eran aplicaciones de terminal MS-DOS corriendo en ventanas. Claramente el objetivo era facilitar la compatibilidad con la base de aplicaciones existentes bajo el nuevo sistema.
  • En 1995 — una década después — Microsoft lanzó Windows 95, la primera versión que dejaba atrás su legado MS-DOS a favor de un GUI visual coherente.

En 1984 era evidente que el modo en que los usuarios interactuaban con las PCs estaba por cambiar. Microsoft tomó una decisión de negocio de optimizar la compatibilidad con la base existente de aplicaciones por encima de la consistencia en el modo de interacción del usuario con el nuevo sistema.

Me parece que estas condiciones son muy parecidas a las que enfrenta Windows 8 hoy. El éxito del iPhone y (especialmente) del iPad han hecho evidente que la forma en que los usuarios interactuan con sus sistemas de cómputo está por cambiar de forma fundamental. Con iOS, Apple tomó la decisión — al igual que lo hizo con el Mac OS hace casi 30 años — de romper con la tradición (y la compatibilidad) y comenzar de cero con un interfaz completamente consistente.

Microsoft tiene un gran mercado legado que debe defender; difícilmente pueden comenzar de cero. El video inicial de Windows 8 me hace pensar que los diseñadores de Microsoft entienden que el mundo está cambiando, pero — al igual que hicieron con Windows 1.0 — están apostando por la compatibilidad por encima de la consistencia.

La principal ventaja de iOS es que el interfaz de usuario táctil es extraordinariamente simple. La simplicitud solamente se puede lograr aplicando consistencia a los mecanismos de interacción. El soportar software tradicional y ofrecer consistencia en el interfaz táctil son objetivos incompatibles. Si estos son los objetivos de Windows 8, falta por ver cómo Microsoft va a resolver esta incompatibilidad.