27 de Abril, 2009 Comentar
Hace unas semanas, un colega en Estados Unidos Twitterió (verbo?) un vínculo a un video en Veoh. Sonaba interesante, pero al tratar de abrirlo recibí un mensaje de error: Veoh decía que el video no estaba disponible en mi país. Siempre había podido ver Veoh antes, y aunque sé que algunas compañías de medios masivos están restringiendo el acceso al contenido a solo algunos países, éste era un video producido independientemente. Le mandé un directo a mi amigo, quién se mostró sorprendido de saber que su video no estaba accesible a una parte del mundo.
Ahora el New York Times ha publicado un artículo que explica porqué no puedo ver Veoh, y porqué probablemente voy a comenzar a notar un nivel de servicio inferior en muchos sitios web: los Latinoamericanos (y otros usuarios en países en vías de desarrollo) somos un lastre para estas empresas. Simplemente, los pocos (o inexistentes) ingresos que generamos no son suficientes para sufragar los costos de infraestructura que incurren algunos de estos sitios.
No me sorprende que los sitios que dependen de la publicidad (y aquellos que tienen costos altos de distribución, como Veoh) comiencen a enfocar sus ofrecimientos a aquellos mercados que pueden sustentarlos. Sin embargo, no deja de dolerme la continua fragmentación del web por geografía. Este medio, por naturaleza global, se está convirtiendo a pasos en un espejo de los medios de antaño, guiado por fuerzas que poco tienen que ver con las bondades del medio y mucho con la falta de imaginación de los modelos de negocio de algunas empresas.
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