31 de Octubre, 2008
En términos de uso de la tecnología—particularmente en lo que a Internet se refiere—los norteamericanos nos llevan 5 a 10 años de ventaja. Como resultado, mis viajes a EE.UU. son oportunidades para ver cómo vamos a estar usando la tecnología en nuestros países dentro de algunos años.
Hace varias semanas regresé de Chicago después de participar en IDEA 2008 y, como me ha ocurrido en los dos viajes anteriores, me llamó la atención que los norteamericanos están comenzando a usar por fin el Internet en los teléfonos. Por lo menos en las conferencias de UX a las que suelo asistir, un porcentaje alto de los asistentes están haciendo uso extensivo del web en sus móviles. Además, en las calles, trenes, etc. se ven sendas personas usando sus iPhones y Blackberries, siempre prestando atención a sus pequeñas pantallas.
(En Korea y Japón el Internet móvil ha sido común desde hace varios años. Sin embargo, en Estados Unidos ha demorado. El gran cambio se debe sin duda la éxito del iPhone y al mayor alcance de las redes inalámbricas de alta velocidad.)
Además, estamos siguiendo con interés el crecimiento del segmento de ultraportatiles llamadas netbooks: laptops con perfil tradicional, pero reducidas a un tamaño que las ubica entre una laptop normal y un PDA. Como su nombre indica, estas computadoras están diseñadas para ser principalmente clientes web (la mayoría tienen discos muy pequeños), y el navegador es la aplicación más importante del sistema.
Uno de los resultados de estas dos tendencias es que estamos estamos viendo el regreso de las pantallas pequeñas. Tradicionalmente, los diseñadores web hemos considerado 800 × 600 como el tamaño mínimo al que podemos limitar los diseños. Con el incremento de adopción de pantallas cada vez más grandes, en los últimos años se ha vuelto aceptable diseñar para un mínimo de 1,024 × 768. Muchos de los diseños que hemos visto—especialmente en el mercado latinoamericano—han sido creados rígidamente para esos tamaños (y en algunos casos, mayores). La pantalla del iPhone tiene una resolución de 480 × 320, mucho más pequeña que la más pequeña de hace varios años. Aunque el navegador del iPhone (Safari) permite al usuario cambiar el nivel de amplificación, es una operación adicional para el usuario, lo que irrumpe el flujo de la navegación. El resultado es que muchos de estos sitios van a ser incómodos de usar en esta nueva ola de dispositivos web.
Pero el tamaño reducido de las pantallas no es el único cambio: Safari móvil no permite el uso de Flash. Apple no ha mostrado señales de estar dispuestos a permitir el uso de Flash en el iPhone, y justo hoy han bloqueado la aparición de otro navegador (Opera) en el sistema. Hay cientos de sitios creados exclusivamente en Flash que no van a funcionar eficientemente en estos pequeños aparatos.
Como hemos dicho en el pasado, la mejor forma de asegurar que los sitios funcionen bien en diversas plataformas—incluyendo aquellas que todavía no existen—es usando estándares XHTML/CSS y una estricta separación de la presentación del contenido. De esa forma se hace relativamente costo-efectivo crear sitios más flexibles, que permiten una fácil adaptación a equipos con requisitos diversos.
Foto: bjallen, Flickr
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